UNA NUEVA PERSPECTIVA

Hace unos días veía un intercambio de comentarios entre unos jóvenes y uno de ellos decía, precisamente, que era muy joven para convertirse en un discípulo de Jesús, en un cristiano. Es muy común que los jóvenes piensen de esa manera, quieren disfrutar su vida y ven el cristianismo como un obstáculo para eso. Lo cierto es que no solo los jóvenes piensan así, también hay mucha gente adulta, que quizá no dice estoy muy joven para convertirme en cristiano, pero si piensan que el momento en que se encuentran en sus vidas no necesitan de Dios y podemos pensar que son las personas que les está yendo muy bien, que tienen éxito y todo resuelto en su vida, y si, hay mucha gente pensando así, pero también hay personas que debido al dolor y el sufrimiento, ya sea de sus vidas o del mundo a su alrededor, no pueden creer que exista un Dios bueno en medio de tanto caos. Quizás tú te sientas identificada en este momento y te encuentras pensando de esta forma o quizás en el pasado te convertiste en cristiana y hoy por hoy, sientes indiferencia y ya no ves a Dios como antes.

¿Cuál es el punto entonces? El punto es la manera que percibimos a Dios, es la perspectiva que tenemos debido a lo que creemos de él y también, lo que NO creemos de él. La percepción más común que se tiene es que convertirme en cristiana, en una discípula de Jesús, es someterme a un conjunto de reglas estrictas, exigencias, prohibiciones, aburrimiento, hipocresía, casi como una cárcel donde no podré ser libre. No hay nada más alejado de la verdad, que esa percepción. ¿De dónde viene esa percepción entonces? pueden influir muchos factores, pero para mencionar algunos, podría decirte que viene desde nuestros malos ejemplos como cristianos; la injusticia y maldad del mundo, la frivolidad y falsa felicidad que nos venden hoy en día; nuestra propia lógica humana; hasta nuestra perfecta justificación para no dejar una forma de vida, que al final es destructiva; pero principalmente esa percepción viene porque no conocemos a Dios.

Juan 8: 12-19 12 Jesús se dirigió otra vez a la gente, diciendo:—Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, tendrá la luz que le da vida, y nunca andará en la oscuridad.13 Los fariseos le dijeron:—Tú estás dando testimonio a favor tuyo: ese testimonio no tiene valor.14 Jesús les contestó:—Mi testimonio sí tiene valor, aunque lo dé yo mismo a mi favor. Pues yo sé de dónde vine y a dónde voy; en cambio, ustedes no lo saben.15 Ustedes juzgan según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie;16 pero si juzgo, mi juicio está de acuerdo con la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre que me envió juzga conmigo. 17 En la ley de ustedes está escrito que cuando dos testigos dicen lo mismo, su testimonio tiene valor. 18 Pues bien, yo mismo soy un testigo a mi favor, y el Padre que me envió es el otro testigo.19 Le preguntaron:—¿Dónde está tu padre?Jesús les contestó:

—Ustedes no me conocen a mí, ni tampoco a mi Padre; si me conocieran a mí, también conocerían a mi Padre.

Jesús estaba hablando con los fariseos. ( Los fariseos eran un grupo político-religioso, integrado por la comunidad judía, creían en Dios y esperaban el mesías, el salvador prometido en las escrituras, pero su expectativa de este mesías era alguien que los llevaría a liberarlos del poder de los romanos. Entre sus leyes para aceptar un testimonio como verdadero era que mínimo dos testigos dijeran lo mismo).

El mesías que tanto esperaban estaba frente a ellos pero no pudieron reconocerlo porque se habían formado falsas expectativas, Jesús les dice en el versículo 15 que su forma de juzgarlo era basada en criterios humanos, de acuerdo a sus motivaciones y necesidades. También en el versículo 19 les dice que realmente no lo conocen ni conocen a Dios, ellos estaban aferrados a sus criterios, normas y leyes, lo que no les permitía darse la oportunidad de conocer a Jesús y mucho menos seguirlo. ¡No se te hace muy familiar ésto! pues si, eso es lo que nos pasa; como vamos a experimentar una vida espiritual, si no seguimos a Jesús y cómo vamos a seguirlo si no lo conocemos y cómo vamos a conocerlo si estamos cerrados en nuestros criterios humanos y no nos damos la oportunidad de aprender quien es Dios, cuál es su plan para mí a través de Jesús. Mira, a veces pensamos si pudiera ver a Jesús físicamente, otra historia sería, si hubiera conocido a Jesús en persona, ¿cómo no iba a creer en él viendo tantos milagros? oyendo la profundidad de sus palabras. Esta escritura nos enseña que los fariseos aún viendo a Jesús físicamente no fue suficiente, no lo es, si no estamos dispuestos a despojarnos de nuestros criterios humanos, para tener una nueva perspectiva. Es algo espiritual, es una cuestión de creer.

En el versículo 12, Jesús nos invita a seguirlo, quiere iluminarnos y sacarnos de la oscuridad, quiere darnos una nueva perspectiva. ¿Acaso no necesitamos luz en nuestra vidas, en nuestros hogares, en nuestras relaciones? todo inicia con un paso: conocer a Dios y lo podemos conocer a través de las escrituras (Biblia) que hablan de él y sus planes para la humanidad, para ti y para mí.

Juan 1: 10-13 10Aquel que es la Palabra estaba en el mundo; y, aunque Dios hizo el mundo por medio de él, los que son del mundo no lo reconocieron. 11 Vino a su propio mundo, pero los suyos no lo recibieron. 12Pero a quienes lo recibieron y creyeron en él, les concedió el privilegio de llegar a ser hijos de Dios. 13 Y son hijos de Dios, no por la naturaleza ni los deseos humanos, sino porque Dios los ha engendrado.

Nuestra perspectiva cambia cuando conocemos a Dios y entendemos que quiere una relación con nosotras, basada en el amor. Dios quiere ser un padre para nosotras, él desea una relación cercana. Los seres humanos anhelamos el amor, mucho de nuestro actuar y de lo que nos mueve es por sentirnos amadas ¡cuántas locuras se hacen en nombre del amor! Es un privilegio, es un honor convertirnos en hijas de Dios. Esta relación no es humana, es espiritual. Nos hace parte de su naturaleza divina y eso es lo que nos transforma. En el versículo 12 habla que podemos tener ese privilegio a través de creer. No se trata de perfección humana. Cuando yo no conocía a Dios pensaba que había personas que tenían algo especial que Dios las elegía para hacer grandes cosas en sus vidas y tener esa cercanía especial, los demás como yo, nos teníamos que conformar con ver de lejos el poder de Dios en otros y otras, pero todo cambió cuando decidí estudiar las escrituras y conocer a Dios y me di cuenta cuántos criterios tan errados tenía y principalmente, que yo a pesar de mis defectos, podía estar cerca de Dios, él no discrimina a nadie, ni hay casos imposibles para él. Que bueno que nos se trata de mí, porque estoy tan lejos de ser perfecta, si no de los que Dios puede hacer en mí.

Te invito a que te des la oportunidad de conocer a Dios y tendrás una nueva perspectiva, él siempre ha estado cerca de ti y quiere que te hagas consciente de su presencia y de su gran amor por ti. Comparte lo que piensas, déjame tus comentarios.

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