ORACIÓN QUE TRANSFORMA TUS DESAFÍOS

Juan 18:1-8 Cuando Jesús terminó de orar, salió con sus discípulos y cruzó el arroyo de Cedrón. Al otro lado había un huerto en el que entró con sus discípulos.También Judas, el que lo traicionaba, conocía aquel lugar, porque muchas veces Jesús se había reunido allí con sus discípulos. Así que Judas llegó al huerto, a la cabeza de un destacamento[a] de soldados y guardias de los jefes de los sacerdotes y de los fariseos. Llevaban antorchas, lámparas y armas.Jesús, que sabía todo lo que le iba a suceder, les salió al encuentro.—¿A quién buscan? —les preguntó.—A Jesús de Nazaret —contestaron.—Yo soy. Judas, el traidor, estaba con ellos. Cuando Jesús les dijo: «Yo soy», dieron un paso atrás y se desplomaron.—¿A quién buscan? —volvió a preguntarles Jesús.—A Jesús de Nazaret —repitieron.—Ya les dije que yo soy. Si es a mí a quien buscan, dejen que estos se vayan.

Me inspira profundamente la vida de Jesús, me imagino ese momento tan terrible de saber que lo quería arrestar para matarlo, sí Él lo sabía cómo dice el versículo 4. ¿Qué hubiéramos hecho tú y yo, si supiéramos que nos quieren matar y si sabemos cómo lo van a hacer y el sufrimiento que vamos a pasar y aún más, que fuera injustamente?  Seguro huimos, nos escondemos, estaríamos aterradas, pero mira la valentía de Jesús, dice el versículo 4 que aun sabiendo lo que sucedería Él salió a su encuentro, Él enfrentó la situación con valentía y tranquilidad, en lo personal me es muy difícil imaginarme como poder actuar así en una situación tan extrema, máxime que además de enfrentar la muerte, estaba enfrentando un dolor emocional muy profundo, pues su amigo, su discípulo, el que anduvo con Él escuchando sus enseñanzas, su amigo Judas, lo había traicionado y tenía el descaro de mirarlo a la cara y aún más darle un beso, un abrazo. No, no, no, para mí es totalmente indignante, y me hace pensar que con mucho menos, nosotras nos ofendemos y queremos ahorcar a algunos por allí (pero no lo hagas, por favor).

Considero que, en mi vida, como todas, he enfrentado cosas muy duras y lo más difícil son las situaciones que te causan dolor emocional, es una tristeza tan profunda que te sientes morir, aunque estás súper sana físicamente, es desgastante y muy desanimante.  El dolor emocional ha llevado a muchos al suicidio, al odio, a la depresión, a la amargura, entre otras cosas y hay muchas cosas que pueden causar dolor emocional: la traición de un amor, el desprecio de un hijo, el maltrato otros así ti, la violencia física, una enfermedad, la bancarrota económica, la falta de amor y la lista es muy larga y todas, absolutamente, todas hemos experimentado en alguna medida, el dolor emocional.

Volviendo a nuestro ejemplo de vida, a nuestro señor Jesucristo y la situación previa a su crucifixión, Jesús era Dios 100% divino y si definitivamente así es, para muestra el versículo 4 dice que Él sabía todo lo que sucedería y en el versículo 5 nos enseña que al decir “Yo Soy” todos se desplomaron.  Fue una clara manifestación que Jesús es Dios, el Antiguo Testamento nos da una referencia de esto, miles de años antes del nacimiento de Jesús, cuando Moisés es elegido para transmitir el mensaje de Dios a los israelitas, Dios quería liberarlos de la esclavitud y sacarlos de Egipto.

Éxodo 3:13-15  13 Pero Moisés insistió: —Supongamos que me presento ante los israelitas y les digo: “El Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes”. ¿Qué les respondo si me preguntan: “¿Y cómo se llama?”? 14 Yo soy el que soy[a] —respondió Dios a Moisés—. Y esto es lo que tienes que decirles a los israelitas: “Yo soy me ha enviado a ustedes”.

Claro de Jesús tenía poder para defenderse y evitar ir a la cruz, Él mismo se lo dice a Pedro, su discípulo, cuando trata de defenderlo sacando su espada e hiriendo a uno de los soldados, para que no arrestarán a Jesús:

Mateo 26:52-54  52 —Guarda tu espada —le dijo Jesús—, porque los que a hierro matan, a hierro mueren.[a] 53 ¿Crees que no puedo acudir a mi Padre, y al instante pondría a mi disposición más de doce batallones[b] de ángeles? 54 Pero entonces, ¿cómo se cumplirían las Escrituras que dicen que así tiene que suceder?

Wow, realmente me sorprende la entereza de Jesús y la confianza en los planes de Dios en medio de tan terrible situación.

Podrás estar pensando, que como Jesús era Dios su divinidad le permitía actuar perfectamente en todo momento, sin embargo, Jesús también fue 100% humano y sintió la angustia y el dolor emocional, tal como lo sentimos nosotras.

Mateo 26:36-46 36 Luego fue Jesús con sus discípulos a un lugar llamado Getsemaní, y les dijo: «Siéntense aquí mientras voy más allá a orar». 37 Se llevó a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, y comenzó a sentirse triste y angustiado. 38 «Es tal la angustia que me invade, que me siento morir —les dijo—. Quédense aquí y manténganse despiertos conmigo».39 Yendo un poco más allá, se postró sobre su rostro y oró: «Padre mío, si es posible, no me hagas beber este trago amargo. [c] Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».40 Luego volvió a donde estaban sus discípulos y los encontró dormidos. «¿No pudieron mantenerse despiertos conmigo ni una hora? —le dijo a Pedro—. 41 Estén alerta y oren para que no caigan en tentación. El espíritu está dispuesto, pero el cuerpo[d] es débil».42 Por segunda vez se retiró y oró: «Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este trago amargo, [e] hágase tu voluntad».43 Cuando volvió, otra vez los encontró dormidos, porque se les cerraban los ojos de sueño. 44 Así que los dejó y se retiró a orar por tercera vez, diciendo lo mismo.45 Volvió de nuevo a los discípulos y les dijo: «¿Siguen durmiendo y descansando? Miren, se acerca la hora, y el Hijo del hombre va a ser entregado en manos de pecadores. 46 ¡Levántense! ¡Vámonos! ¡Ahí viene el que me traiciona!»

Jesús se sentía morir sin pasar por la muerte física, eso es “dolor emocional”, sin embargo, al final del versículo 46 vemos como Jesús pasó de, me siento morir y no quiero ir a la cruz, a ¡Levántense! ¡Vámonos! Enfrentando la situación con valentía y confianza.  ¡Como pudo pasar de un extremo a otro, en unas horas! La respuesta es la ORACIÓN, Dios actúa con poder en nuestro corazón cuando vamos a Él en oración con el corazón en la mano ¿lo crees? Jesús nos da el ejemplo y la clave para enfrentar nuestros desafíos, las situaciones difíciles que nos están matando de dolor por dentro.  Vayamos a Dios en oración, cuántas veces sean necesarias, quizás serán 3 veces o 3 horas, quizás serán días o meses, pero Dios es fiel y poderoso, el poder está en Él y nos ayuda porque nos ama.

Si no tienes costumbre de orar a Dios, no importa, nunca es tarde para empezar, solo tienes que encerrarte en tu cuarto o donde puedas estar sola con Dios y hablarle con confianza, desahogar tu corazón, rogar, clamar, llorar.  No hay un esquema de oración donde Dios te escuche más, Dios te escucha porque decidiste buscarlo y refugiarte en Él.

Para finalizar, no te olvides la razón por la que Jesús enfrentó tal sufrimiento físico y emocional:

2 Corintios 5:15  15 Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para Él, que murió y resucitó por ellos.

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