UNA RELACIÓN EXTRAORDINARIA

¿En quién piensas cuando escuchas la frase: una relación extraordinaria? Seguramente al igual que yo, piensas en una persona con la que tienes una gran relación, podría ser tu papá o mamá, algún familiar, tal vez tu hermano o hermana o quizás tu pareja, tus hijos o algún amigo o amiga.

Lo cierto es que si nos pidieran que describiéramos por qué esa relación es tan especial, seguramente podríamos decir que es porque nos sentimos más cercanos a esa persona, que con ninguna otra en el mundo, porque le tenemos total confianza, porque nos sentimos amados, porque podemos ser tal y como somos en realidad y podríamos seguir describiendo mucho más esa relación especial, porque no se trata de teoría, sino de algo que vivimos y sentimos de forma natural. Realmente es una bendición poder tener una relación así, con alguien más.

En lo personal, me siento muy dichosa de tener más de una relación que yo llamaría extraordinaria, pero entre esas, sobresale la relación con mi esposo y no porque en estos 25 años de casados, todo haya sido color de rosa, para nada, más bien, pasamos muchas veces el desierto y tuvimos ganas de salir corriendo, sin embargo hemos logrado unirnos a pesar de nuestras diferencias, me siento amada y confío en él totalmente, nadie en este mundo me conoce mejor que él y eso es muy especial.

Esta relación extraordinaria no vino de la nada o por arte de magia, realmente ha estado marcada por una relación más grande y profunda, que el nombre de extraordinaria, se queda corto para describirla y es, una relación con Dios. Cuando me convertí en cristiana, aprendí que el cristianismo se trataba de tener una relación profunda con Dios y que esa relación marcaría el tipo de relaciones que podría llegar a tener con otras personas.

Juan 17:21b …que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste.

Dios no ha dejado un ejemplo en la Biblia, para que conozcamos cómo podemos relacionarnos con él y ese ejemplo es la relación de Dios Padre con Dios hijo. Es la relación más extraordinaria que podemos conocer y aún mejor, que podemos tener.

En el versículo 21 de Juan 17, podemos ver que Jesús oró porque tú y yo tuviéramos la misma relación que él tenía con su padre y esa relación que podemos tener es tan poderosa, que no solo nos transforma a nosotros, sino puede transformar al «mundo», de un mundo sin Dios a un mundo con fe en Dios y su plan de salvación a través de Jesús. Esa es la expectativa de relación para ti y para mí. Debemos aspirar a tener esta relación extraordinaria con Dios, pues de eso se trata la espiritualidad y el cristianismo, no de ritos, costumbres o tradiciones, sino de una relación que nos transforma por completo, no por fuera, sino más bien en nuestra mente y en nuestro corazón. Veamos los principales componentes de la relación entre Dios Padre y su hijo Jesús.

Una relación extraordinaria, es una relación de confianza

Mateo 26:39 En seguida Jesús se fue un poco más adelante, se inclinó hasta tocar el suelo con la frente, y oró diciendo: «Padre mío, si es posible, líbrame de este trago amargo; pero que no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»

No encuentro un momento más claro, que demuestra la confianza de Jesús en Dios, que el momento antes de ir a la cruz, ¿qué puede ser más aterrador que el sufrimiento y la muerte? Si tú has enfrentado sufrimientos, enfermedades y aún la muerte de un ser querido o tu propia vida a estado en riesgo, sabes de lo que hablo, es aterrador, eso estaba enfrentando Jesús pero multiplicado por 100.

Confiar en Dios cuando todo está bien, realmente es lógico y normal, no requiere esfuerzo, pero confiar en Dios, en su voluntad, cuando no hay lógica, cuando queremos otra cosa, cuando confiar significa soportar sufrimiento y dolor, ese es el nivel de confianza que estamos llamados a tener.

Hace unos meses viví un conflicto espiritual muy grande que reveló mi nivel de confianza en Dios. El hijo mayor de mi esposo, falleció por un accidente y murió. Me afectó a nivel emocional en lo personal, pues había vivido con nosotros cuando era pequeño, además veía el sufrimiento de mi esposo y mis hijos. Pero el nivel en el que más me afectó, fue a nivel espiritual, me costaba entender por qué Dios lo había permitido, si era joven y lleno de salud, obviamente no tenía la respuesta ni la tendré, pero eso me llevó a pensar en la posibilidad de que mis hijos, mi esposo o la gente que quiero, mueran, no solo jóvenes o repentinamente, sino que tal, si no quisieron conocer a Dios de forma personal, ¿Dios tendría compasión de ellos, haría excepciones a su plan de salvación, si ellos lo rechazaron o no quisieron creer en él?

¿cómo se puede llegar a tener este tipo de seguridad, si sólo Dios conoce el corazón de cada quién? en fin, mil pensamientos como esos me asediaban y vino una profunda tristeza y sensación de que la vida no tiene sentido, que hay mucho sufrimiento ¿entonces cuál es el chiste? sin embargo, a pesar de todas esas emociones y pensamientos, seguí orando y buscando a Dios en las escrituras y gracias a esa relación con él, que me ha permitido conocerlo, entendí Dios me estaba llamando a una nivel más profundo de confianza en él, que va más allá de la lógica y aún de las esperanzas o expectativas espirituales a las que nos aferramos para darle sentido a nuestra vida.

Comprendí que puedo encontrar sentido a la vida, paz y consuelo, no en una respuesta lógica a mis preguntas, no en una seguridad que mis hijos o la gente que quiero no morirá repentinamente o más profundo aún, la seguridad de que si mueren tendrán una vida eterna en el cielo con Dios, sino, que el consuelo y la paz vienen de Dios mismo, de tener una relación con él, de aceptar que no tendremos respuesta a todas nuestras preguntas, aceptar la soberanía que tiene Dios de permitir algo o no, seguir creyendo y teniendo esperanza porque Dios es bueno, perfecto y justo. Mi confianza en él y su amor profundo por mí son suficientes y eso no lo vives de lejos, eso es muy personal y Dios a través de su poder nos revela éstas verdades, cuando tenemos una relación con él. Sin una relación con él, no podemos tener fe y sin fe, éstas conclusiones profundas de la vida pueden parecer una completa tontería y pueden llegar a sonar irracionales e imposibles de comprender.

Una relación extraordinaria, es una relación de amor

Juan 17:24
»Padre, tú me los diste, y quiero que estén conmigo donde yo voy a estar, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes que el mundo fuera hecho.

¿De dónde venía la confianza de Jesús? De un entendimiento muy importante, Jesús estaba convencido que Dios lo amaba desde antes , desde la creación, no tenía la menor duda, se sentía amado y por consecuencia, se sentía especial.
¿Crees tú que Dios te ama a pesar de cómo eres, ¿estás convencido o convencida? te sientes especial para Dios?

Efesios 2:4-5 Pero Dios es tan misericordioso y nos amó con un amor tan grande, que nos dio vida juntamente con Cristo cuando todavía estábamos muertos a causa de nuestros pecados. Por la bondad de Dios han recibido ustedes la salvación.

No podemos comparar el amor de Dios con el amor humano, estamos acostumbrados a ganarnos el amor de alguien agradándole y cuando fallamos sentimos que nos aman menos.
Dios no es así, él te ama desde antes que pudieras hacer algo malo o bueno y nos lo ha demostrado dándonos una vida espiritual a través de Jesús.
Creer en este tipo de amor es un acto de fe, no tiene lógica.


Una relación extraordinaria, se construye día a día

Mateo 4:1-4 Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del río Jordán, y el Espíritu lo llevó al desierto. 2 Allí estuvo cuarenta días, y el diablo lo puso a prueba. No comió nada durante esos días, así que después sintió hambre. 3 El diablo entonces le dijo:Si de veras eres Hijo de Dios, ordena a esta piedra que se convierta en pan. 4 Jesús le contestó:—La Escritura dice: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino también de toda palabra que salga de los labios de Dios.”

Jesús construyó su relación con Dios, no por ser el hijo de Dios, no necesitaba de las escrituras. Él estaba convencido que la palabra de Dios es tan vital para nuestra vida espiritual, como la comida a nuestra vida física. Conocemos a Dios a través de las escrituras, debemos buscarlo diariamente, escuchar a Dios hablarnos a través de la Biblia, no conformarnos con escuchar lo que otros dicen de Dios, sino volverlo algo personal, ¿que dice tú sobre Dios, qué conoces de él?

Hebreos 5:7-8 Mientras Cristo estuvo viviendo aquí en el mundo, con voz fuerte y muchas lágrimas oró y suplicó a Dios, que tenía poder para librarlo de la muerte; y por su obediencia, Dios lo escuchó. Así que Cristo, a pesar de ser Hijo, sufriendo aprendió lo que es la obediencia;

Mira como Jesús buscó a Dios en oración, clamó, lloró y fue transformado por esa relación.

Busco a Dios en toda situación, no sólo sabía las escrituras y oraba constantemente, sino buscaba a Dios en todo, en su día a día, tenía presente a Dios siempre, era su relación más importante.

Haz de tu relación con Dios una relación extraordinaria, que sea la relación más importante de todas, la más cercana.
Dios ya puso todo de su parte, la otra parte es nuestra, no va a suceder por arte de magia, tiene que haber intencionalidad de nuestra parte, esforzarnos por tener esa intimidad con Dios, quitar cualquier barrera que lo impida.

El resultado de esta relación extraordinaria, será una vida extraordinaria.

Si te interesa saber más de cómo poder tener esta relación con Dios, escríbenos, será un gusto servirte y apoyarte.

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